¿Microorganismos en nuestro cuerpo?

by Adriana Blancafort   ·  1 año ago  
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En nombre “probiótico” es antónimo de “antibiótico”, y fue introducido por Lilly y Stillwell en 1965, refiriéndose a las sustancias que liberan los microorganismos y que promueven la vida y crecimiento de otros microorganismos. La palabra “probióticos” significa “para la vida”, y actualmente se usa para nombrar a los microorganismos con efectos útiles para humanos y animales

Algunas especies de microorganismos (bacterias, levaduras, hongos, etc.) conviven con nosotros (animales e insectos) en todas las partes externas de nuestro cuerpo y aportan multitud de beneficios (1). En nuestro intestino, nos ayudan a digerir el alimento y absorber los nutrientes necesarios para el bienestar de nuestro cuerpo. Además, al ocupar el espacio de nuestro intestino y colon, y al liberar sustancias bactericidas, inhiben de la infección de organismos patógenos (2, 3).

En el tracto gastrointestinal se han encontrado más de 400 especies de bacterias (4, 5). De hecho, las células bacterianas representan la mitad del peso seco de material del colon  y la cantidad supera en 10 veces el número de células que forman el tejido del cuerpo humano. Normalmente, pocas bacterias colonizan el estómago (103 unidades formadoras de colonia (ufc)/ml de jugos gástricos) pero en el intestino, la concentración es de 1012 ufc/gr.

Antes de nacer, nuestro cuerpo es estéril (eso significa que ningún microorganismo convive con nosotros). Durante el parto ya adquirimos las primeras bacterias y éstas varían con la edad (6).

En el tracto gastrointestinal se han encontrado más de 400 especies de bacterias (4, 5). De hecho, las células bacterianas representan la mitad del peso seco de material del colon  y la cantidad supera en 10 veces el número de células que forman el tejido del cuerpo humano.

¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos (iguales o similares a los que conviven con nosotros de forma natural) que, al administrarse en cantidad y forma adecuada, confieren beneficios en nuestra salud (7). Las especies más conocidas y utilizadas son los Lactobacillus, Bifidobacterium, Saccharomyces cerevisiae, Saccharomyces boulardii, algunas cepas de Eschericha coli, etc.


Los microorganismos probióticos refuerzan la flora intestinal y con ello estimulan los mecanismos inmunitarios de la mucosa y también los mecanismos no inmunitarios.


¿Por qué los llamamos probióticos?

En nombre “probiótico” es antónimo de “antibiótico”, y fue introducido por Lilly y Stillwell en 1965, refiriéndose a las sustancias que liberan los microorganismos y que promueven la vida y crecimiento de otros microorganismos. La palabra “probióticos” significa “para la vida”, y actualmente se usa para nombrar a los microorganismos con efectos útiles para humanos y animales (8).

¿Cuáles son los beneficios que los probióticos ejercen en nuestra salud?

Los probióticos están principalmente indicados para a ayudar y estabilizar la microbiota intestinal que se aloja en el organismo, con lo que se mejora la salud del intestino y se fortalece el sistema inmunitario. Entre otros, se ha postulado que los probióticos ejercen efectos beneficiosos y son eficaces para evitar la diarrea provocada por antibióticos, o como parte del tratamiento para la disbiosis vinculada a los antibióticos, en una serie de trastornos gastrointestinales y extraintestinales, incluyendo las enfermedades inflamatorias del intestino (EII), el síndrome de intestino irritable (SII), las infecciones vaginales, y las alteraciones de la inmunidad. Algunos probióticos también han sido investigados en relación con el eczema atópico, la artritis reumatoidea, y la cirrosis hepática. Incluso hay alguna evidencia clínica que respalda el efecto de los probióticos para reducir el colesterol (9).

¿Por qué el sistema digestivo Influye en el sistema inmunitario?

En el intestino se encuentran aproximadamente el 60 % de las células inmunológicas del organismo. Por ejemplo, en la mucosa del intestino delgado se hayan multitud de estructuras linfoides, llamadas Placas de Peyer. Estas estructuras están especializadas en captar y tomar muestras de antígenos, e inducir respuestas inmunitarias.

La presencia de microorganismos en los intestinos, influencia directamente las Placas de Peyer. En el colon, los microorganismos pueden proliferar fermentando los sustratos disponibles de la dieta o las secreciones endógenas (9).

Los microorganismos probióticos refuerzan la flora intestinal y con ello estimulan los mecanismos inmunitarios de la mucosa y también los mecanismos no inmunitarios.

Los beneficios inmunológicos de los probióticos son:

─ Activan los macrófagos locales para aumentar la presentación de los antígenos a los linfocitos B y aumentan la producción de inmunoglobulina A secretoria (IgA) tanto local como sistémicamente

─ Modulan los perfiles de citoquinas

─ Inducen disminución de la respuesta a los antígenos de los alimentos

Otros beneficios no inmunológicos de los probióticos son:

─ Digieren los alimentos y compiten con los patógenos por los nutrientes

─ Alteran el pH local para crear un ambiente local desfavorable para patógenos

─ Producen bacterioquinas para inhibir los patógenos

─ Fagocitan radicales superóxidos

─ Estimulan la producción epitelial de mucina

─ Aumentan la función de barrera intestinal

─ Compiten por adherencia con los patógenos

─ Modifican las toxinas de origen patógeno

Se sugiere que esos mecanismos son los que producen la mayoría de los efectos beneficiosos, incluyendo la reducción de la incidencia y gravedad de la diarrea, e incluso la reducción del riesgo de cáncer de colon en modelos animales (probablemente porque suprimen la actividad de ciertas enzimas bacterianas que pueden aumentar los niveles de procarcinógenos) (9).

REFERENCIAS
  1. O’Sullinvan MG, Thorton G, O’Sullivan GC, Collin JK. Probiotic bacteria: myth or reality? Trends in Food Science & Technology. 1992;3:309-14.
  2. van der Waaij D, Berghuis-de Vries JM, Lekkerkerk Lekkerkerk-v. Colonization resistance of the digestive tract in conventional and antibiotic-treated mice. J Hyg (Lond). 1971;69(3):405-11.
  3. Vollaard EJ, Clasener HA. Colonization resistance. Antimicrob Agents Chemother. 1994;38(3):409-14.
  4. Tannock GW. Analysis of the intestinal microflora: a renaissance. Antonie Van Leeuwenhoek. 1999;76(1-4):265-78.
  5. Tannock GW. The bowel microflora: an important source of urinary tract pathogens. World J Urol. 1999;17(6):339-44.
  6. Mitsuoka T. Intestinal flora and aging. Nutr Rev. 1992;50(12):438-46.
  7. Consulation FWE. Probiotics in food: Health and nutritional properties and guidelines for evaluation. FAO Food and Nutrition Paper. 2006;85.
  8. Pandey V, Berwal V, Solanki N, Malik NS. Probiotics: Healthy bugs and nourishing elements of diet. J Int Soc Prev Community Dent. 2015;5(2):81-7.
  9. Probióticos y Prebióticos, 1 (2008).